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Gerson Arteaga, una historia humana de superación

Escribir sobre una historia humana de superación, y por ende, de éxito verdadero, siempre es una gran satisfacción y al mismo tiempo, como cineasta, siempre estoy ávido de conocer personajes de la vida real que inspiren, tanto porque sus historias son, no solo muy interesantes, sino también porque sus enseñanzas nos muestren caminos a otros que, en el proceso de vida personal, pudieran ayudarnos a vislumbrar o crear espacios donde encontrar buenas oportunidades de superación y progreso.

Motivado de plasmar esta historia en formato de un guion cinematográfico, seguramente lo haré en un futuro cercano, hoy por hoy me complace compartírsela en este acercamiento a modo de pequeño texto narrativo.

La historia de Gerson Josué Arteaga en su inicio, lamentablemente no es muy diferente de muchos niños y niñas hondureñas: un padre que abandona el hogar, una madre adolescente que no puede hacerse cargo de ese niño y en consecuencia, lo deja en un albergue para menores a los nueve meses de edad. De este lugar es de donde muy pronto lo va a sacar su abuela, quien es realmente el referente materno de Gerson y a quien él siente como su verdadera madre.

Escuchando a Gerson contar su propia historia, descubro a un joven que ha asimilado ya muy bien todo ese andar y ese bagaje emocional propio, que dichosamente es ya capaz de contarla sin que el desencanto,  el remordimiento o la rabia interfieran en un autoanálisis de su propia personalidad.

Gerson desde los nueve años sería lo que coloquialmente llamamos un “busca vidas” en las calles de Tegucigalpa, subiéndose a los buses urbanos junto a sus hermanos para entretener con alguna canción improvisada y con el obligatorio pedido de “la voluntad” que puedan tener los pasajeros para ayudar a esos niños de escasos recursos. Esta dinámica de cantar y recibir dinero en los buses lleva, inexorablemente, a un inconsciente niño de nueve años por esa «vía de escape», ese «sobrevivir» divirtiéndose en la calle y no llegar nunca más a su casa a dormir. Gerson me comenta que entre sus recuerdos infantiles está ese verse pudiendo llegar a dormir a casa de un conductor de buses cuando eran afortunados de  encontrarlo en las rutas nocturnas, sino era el caso de pernoctar en donde pudiesen en las calles de Tegucigalpa o Comayagüela. Esa inconsciencia sobre los evidentes peligros que en ese ambiente acechan a una criatura de tan temprana edad espanta, pues no es un caso aislado; y es que, es tan común y doloroso ver niños deambulando por las noches solos, o peor, junto a muy malas compañías que pronto los incitan a consumir drogas y ser objeto de abusos físicos, mayormente sexuales.

La vida «abre sus puertas» tornándose bella y la historia de Gerson toma un rumbo positivo: al ser localizado por la preocupada abuela que lo encuentra en la calle un día, después de seis meses sin saber de él,  lo obliga a regresar a casa. En ese momento, su hermano mayor ya estaba dentro del proyecto hogar “Casa Alianza” donde era atendido con cuidados y con posibilidades de educación, Gerson inmediatamente quiere entrar en ese programa y asegurarse así mismo tener ropa aseada y esas mismas posibilidades de vivienda, pero esta oportunidad se hará esperar pues no le aceptan hasta que cumple 11 años… Una vez en este ambiente de oportunidades dentro de Casa Alianza, compartiendo un espacio más prometedor y por supuesto más seguro, Gerson inicia un desarrollo más equilibrado y con mejores perspectivas, visitando ocasionalmente a su familia. Felizmente, Gerson va progresando como un adolescente sobresaliente en su crecimiento tanto físico como intelectual y emocional.

Es aproximadamente poco después de este tiempo, cuando conozco a este magnífico joven junto a un grupo de niños y niñas muy educados y a su vez hambrientos, todos, de Cultura. Trabajando yo, ya como Coordinador del Programa de Cine del Museo para la Identidad Nacional y manteniendo un espacio de visionado de buenas películas los días sábado y domingos, tengo siempre como espectadores asiduos a los chicos de Casa Alianza y en ese grupo, desde alrededor del año 2010, llegaba Gerson con sus amigos y una educadora que los guiaba y los coordinaba para esas tardes de Cine en el Museo. Lo curioso era cuando el grupo, por algunas otras actividades, no podía llegar al completo, observaba yo, que siempre llegaban tres o cuatro de ellos que iban apareciendo solos, y entre estos siempre Gerson,  el cual era uno de los que más se hacía notar por su participación en los conversatorios; esta situación se dio tan a menudo que las educadoras me llamaban al museo solo para asegurarse que los pequeños cinéfilos que se habían “escapado” del grupo en ese momento estaban, sin lugar a dudas, en la sala oscura disfrutando absortos de la película presentada, confirmándoles yo una vez el dato, ya la tranquilidad quedaba instaurada nuevamente. Muy pronto fue Gerson el que muchas veces guiaba y coordinaba a un grupo más grande de muchachos que querían también ir a ver la película mostrando desde entonces sus cualidades de líder. El apoyo de Casa Alianza les permite a éste y a muchos otros muchachos y muchachas tener experiencias educativas y de formación en instituciones y disciplinas muy variadas, desde el movimiento scout hasta talleres de deportes, arte y oficios selectos como Barismo por ejemplo, menciono  especialmente ésto, porque era una de las aspiraciones que Gerson siempre tuvo en su tiempo en este proyecto, pero que aún no se le había podido dar.

Los saltos en el tiempo me llevan a encontrarme nuevamente con Gerson, en el 2018 cuando me incorporo como voluntario a este maravilloso proyecto y positivo fenómeno social llamado “Empower Honduras”, Gerson ya era parte de los beneficiarios y con un rol también sobresaliente, incluso en la manera como llegó a entrar al proyecto. Me revela Gerson que no pasó la tradicional entrevista, y no fue aceptado desde los inicios del año lectivo, pero sin embargo los cruces que tiene el destino lo llevaron a asistir a una institución educativa (Ceutec) donde conoció o más bien, se reencontró con Johanny Amaya, directora y fundadora de Empower Honduras y ésta, al verle allí y redescubrir el potencial que este muchacho tiene, lo invitó a acercarse y entrar definitivamente al proyecto y ello además de plausible, es verdaderamente digno de reseñar ya que esta historia de éxito es una muestra más de que las oportunidades no siempre van a llegar a los jóvenes en bandeja de plata, o a la primera de cambio, algunas veces hay que recorrer todas las posibles instancias educativas que el destino vaya poniendo en nuestro camino para aprovechar al máximo cada pequeña oportunidad de crecimiento y de conocer así, a su vez, más personas que puedan aportarnos algo positivo en nuestras vidas y, no está demás, algunas vece, insistir en oportunidades que supuestamente se han quedado en el pasado, nunca sabemos de dónde vendrán las mejores oportunidades de éxito.

Empower Honduras, para Gerson, indudablemente está siendo una plataforma clave; al día de hoy se ha incorporado como voluntario ayudando a otros chicos y chicas a aprovechar de la mejor manera esta oportunidad. De este nuevo encuentro con mi amigo Gerson surge que le invite a participar de un proyecto cinematográfico que estamos grabando con otros tres colegas y puedo ya constatar que Gerson se ha integrado con unos resultados extraordinarios en la dinámica de producción de películas; lo que sin duda, es todavía muy amplia para que este inquieto jovencito pueda seguir creciendo y buscando sus completas aspiraciones tanto artísticas profesionales como personales.

Gerson se encamina a ayudar en el crecimiento de otros beneficiarios.

La conversación con Gerson de donde surgen estas líneas ocurrió en “Café Habana,” uno de mis cafés favoritos en Tegucigalpa, justamente el lugar de trabajo de Gerson Arteaga y parece ser que hasta en pequeños detalles como éste, la vida muestra como algunos caminos están destinados a cruzarse, doy gracias a Dios por ello, pues significa, de alguna manera, que los dos vamos avanzando por buenos senderos.

Trabajando en este rubro del café, Gerson comienza a hacer crecer su sueño de ser también Barista profesional y no dudo felizmente, que pronto lo logre, pues además de sus dotes de liderazgo, coordinación, buena comunicación y buenos modales, también tiene una increíble facilidad de aprender y poner en práctica lo aprendido; así que todo ello, lo llevará muy lejos.

Para cerrar esta historia de éxito quiero compartir con Uds. lo que le pregunté puntualmente a Gerson para tratar de conocerlo un poco mejor:

¿Cómo crees que te definiría en una sola palabra alguna de las educadoras de Casa Alianza?

G – Creo que dirían de mí… “Luchador”

 

¿Cómo te definiría tu madre en una sola palabra?

G – Ella muy orgullosa de su hijo me dice que yo soy… “Todo”.

 

¿ Y Tu como te defines?

G – Yo también haría caso a lo que me dice mi abuela… yo soy y puedo “Todo”.

Gerson, demostrándose a sí mismo que no hay límites

Así que, si a mí me tocase definir a Gerson en una sola palabra… yo diría que Gerson es… “Emprendedor” y espero que lo siga siendo siempre. Un emprendedor, indudablemente, con potencial de éxito.

¡Que Dios bendiga tu camino Gerson!

Escrito por:  Darwin Yaney Mendoza | Cineasta hondureño

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¿Cómo Empower Honduras ayuda a jóvenes en vulnerabilidad?

Para entender mejor esta pregunta, es importante saber qué significa para Empower Honduras aquellos tesoros y líderes en potencia que denominamos “jóvenes vulnerables”. De esa manera, estamos hablando de adolescentes entre 14 y 19 años de edad quienes provienen de casas hogares, orfanatos o centros para la niñez y la adolescencia, o de colegios públicos y/o comunidades marginadas marcadas por la pobreza, el tráfico de drogas y las pandillas.

Son estas realidades fuertes a las que aportamos a diario nuestros mejores talentos y esfuerzos con el fin de su sostenible transformación. Empower Honduras trabaja sobre tres ejes fundamentales, pero no exclusivos:

1. Inglés
2. Liderazgo y emprendimiento
3. Arte, Cultura e Identidad Nacional

Gracias al gran esfuerzo de cada uno de sus voluntarios profesionales, Empower Honduras ofrece un programa de inglés semi-intensivo de 6 horas a la semana, por un período de 8 meses, donde se espera que nuestros beneficiarios alcancen un nivel B1 en el uso de la lengua inglesa según el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.

Asimismo, Empower Honduras ofrece un Programa de Liderazgo y Emprendimiento para Jóvenes de 48 horas de duración, donde repasan las distintas habilidades para la vida que un líder y una persona emprendedora necesitan para abrirse nuevos caminos en sus vidas y en las vidas de los demás.

Finalmente, nuestros beneficiarios reciben clases creativas en el Programa de Arte, Cultura, Valores e Identidad Nacional para Jóvenes, el cual tiene también una duración de 48 horas. El mismo, está diseñado para ampliar el criterio creativo y cultural de nuestros chicos, al mismo tiempo que fomenta el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y creativo, y la identidad nacional.

Todos estos programas son dictados en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y en el Museo de Identidad Nacional (MIN).

Adicionalmente, durante los programas de Empower Honduras, los beneficiarios reciben entrenamientos breves en mindfulness, ofimática, resiliencia y otros temas que consideramos importantes para su desarrollo. También reciben un estipendio mensual para su transporte desde sus casas hasta la universidad, y de regreso.

De esa manera, Empower Honduras ayuda a jóvenes vulnerables a ampliar sus oportunidades y competitividad en los campos académicos y laborales. También, contribuye a la expansión de su criterio personal, su manera de pensar, valores humanos, la forma en la que se relacionan con los demás, con su país y eventualmente transforma su realidad.

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Al voluntario…

Al voluntario le sobran las lágrimas de alegrías,
y de impotencia,
Le aparecen callos en las manos,
ampollas en el corazón
y alas en el espíritu,

El Voluntario alberga dos cosas,
las Esperanzas de perro encerrado que olfatea a su amo a lo lejos
Y las Desesperanzas de perra embarazada
bajo una tormenta invernal

El voluntario teje incontables sonrisas ajenas
con los hilos del  trasnocho propio

El voluntario trabaja de día,
planifica de noche
y duerme con una sonrisa en los labios.

El voluntario se auto asigna un trabajo no de tiempo completo,
sino de vida completa,
placentero para el espíritu

El voluntario mantiene puños y mandíbulas a apretadas ante corrupción, la injusticia y la indiferencia

El voluntario de no tiene corazón propio,
sino corazón universal

El voluntario recibe caricias en el alma de manos solidarias
Agradecimientos desvanecidos en la brisa,
pero impresos en el karma

El voluntario tiene una conciencia tranquila
y sueño reparador
una Conexión con Dios y lo espiritual
Una relación especial con la naturaleza
y con la humanidad

El voluntario propina a diario
cinceladas al alma propia
para mejorar y entregar al mundo lo mejor de sí

El voluntario sirve con la
diligencia de servir a un amor platónico

El voluntario se expresa con locura de manicomio
y vehemencia de leona herida
para defender sus ideales

El voluntariado se autoasigna
horarios de chófer de carretera

y de policía de turno

El voluntario tiene la fe por encima del Himalaya,
de las estadísticas
y del “eso no va a cambiarla la realidad”

El voluntario coloca la justicia por encima del bienestar de propio.
El Servicio por encima de la individualidad.
El nosotros por encima del yo

El voluntario tiene la billetera llena de sonrisas
que compró con el dinero que nunca le hizo falta para vivir.

El voluntario emite oraciones de gratitud
por la suerte que tiene
de tener lo que otros sueñan.

El voluntario recibe el mayor honor,
que es el Servicio
Se proporciona autoreproches cuando no fue suficiente.
Se regala la autocompasión cuando le duele el reproche.
Y cuando comprende
que no puede salvar a todos.

El voluntario se rodea y se nutre de gente hermosa,
como tú,
y tú.

El voluntario a veces no logra cambiar el mundo,
pero se cambia a sí mismo
y entrega su mejor versión al mundo.

El voluntario no logra cambiar el mundo,
pero a veces le cambia el mundo a una sola persona,
y a dos,
y a tres…
Y así construye un mundo mejor.

 

 

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Un “típico” día de clases

(Que de típico no tiene nada)

Hoy, visité las aulas donde los beneficiarios de Empower Honduras reciben sus clases de inglés y aprovechando la oportunidad me aventuré en probar mi habilidad en speaking con alguno de ellos. ¡Estuvo genial! pero además de darme cuenta que estoy más oxidado que una lata a la intemperie, también hice aprecio de como una lección de inglés puede cambiar los paradigmas en las mentes frescas de un muchacho.

El manejo de un nuevo idioma es solo un hilo del gran tapete colorido que conforma el conocimiento, pero es también la aguja que entreteje algunas hebras para convertirlas en un tapiz cada vez más amplio. Recordemos que somos humanos caracterizados por la insaciable curiosidad, desde muy temprana edad la naturaleza humana nos empuja a preguntar y es normal que con el tiempo desarrollemos el deseo de, algún día, alcanzar un destello de auténtica sabiduría. El Idioma es el camino, no solo para alcanzar más conocimiento sino además, es la ruta de la auto-confirmación de la capacidad personal y es también argumento del potencial humano para llevar el habla a otro estrato de provecho más amplio incluso que la indispensable comunicación.

En el aula de clases, los jóvenes no solo reciben información acumulable, también son guiados en el conocimiento además que se les inculca la exteriorización de valores y virtudes, esto es ciertamente educere (raíz etimológica de educar) que por su significado auténtico y profundo, en verdad encierra la extraordinaria labor que realizan los héroes de Empower Honduras, los teachers, quienes; con su talento; hacen de la clase un espacio conveniente para el aprendizaje y un ambiente muy digno de llevar en los recuerdos de cada uno de los beneficiarios.

Hoy, nuestros jóvenes inician con entusiasmo un proceso que durará para toda la vida; la habilidad de hacer preguntas, sin las fronteras del idioma o la desconfianza de hablar hasta en su propia lengua. Empower Honduras se ocupa de brindarles competencias para comunicar sus ideas en un entorno cada día más desafiante; los teachers enseñan a no callar las dudas, a tocar puertas y alzar juntos la voz; enseñan a mantener un diálogo amable y constante, porque después de todo, siempre la palabra es el voto fuerte para mantener la paz.

Al final de la jornada solo puede agregar que, me he quedado con una gran lección: como civilización, bien podemos susurrar al oído algún poema, capturar la atención con el arte o seducir la mente con una canción, pero de cualquier forma estarán explícitas las palabras para evocar consenso, pedir ayuda o solicitar una acción.

¡Hasta la próxima!

 

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Senderos de perseverancia

Senderos de perseverancia

En Empower Honduras queremos inspirar a la juventud a fortalecer la inmensa pasión por el cuidado del medio ambiente para convertirles en agentes de cambio a favor del planeta. Hoy la humanidad se ve encaminada a comprender que todos estamos conectados de alguna forma, y que el cuidado de los recursos es responsabilidad de todos; por ello, les enseñamos a nuestros beneficiarios el devoto respeto por nuestros bosques y el inmensurable cariño hacia la flora y fauna de nuestro país.

Para lograrlo, hemos realizado algunas actividades al aire libre en las que nuestros beneficiarios han podido estar en contacto directo con la naturaleza. En esta ocasión, nuestra primera generación de jóvenes empoderados tuvo la grata oportunidad de visitar El Parque Nacional La Tigra el 29 de septiembre de 2018. Este lugar fue el primer parque nacional en Honduras, según reseñan las autoridades, su principal objetivo es «la conservación, preservación ecológica y el mantenimiento del potencial hidrológico de esta reserva».

Niños jugando con una liana

Con esta excursión, logramos que nuestros beneficiarios pudieran apreciar las maravillas naturales de nuestra tierra, así también generar conciencia sobre la importancia de este bosque para el abastecimiento de agua dulce y aire puro en nuestra ciudad. Más íntimamente, logramos hacer de la naturaleza un espacio sano para la recreación y esparcimiento, reconociendo que ella es la herencia material más importante que tenemos y que debemos, a su vez, heredar de forma intacta o quizá restablecida a las futuras generaciones.

También aprendimos mucho sobre la perseverancia, la cual comprendimos que no es una cualidad exclusiva de humanos. Al observar  las cicatrices de un árbol, la resistencia de una flor que se abraza al vacío, o en la conducta de un ser vivo que lucha ferozmente por su supervivencia y la de su especie, notamos que la tenacidad y voluntad son valores inherentes de la vida y que, en realidad, solo aquellos que se adaptan sobreviven.

 

Instructores dirigiendo al grupo.

Más allá de respirar el aire fresco y vivir la aventura en medio de los bosques lluviosos del Parque Nacional La Tigra, nuestros jóvenes emprendieron una larga caminata por los senderos del compañerismo, la perseverancia, el amor por la naturaleza y la automotivación. Sin duda alguna, este viaje no solo trató de hacer florecer su consciencia ambiental en el disfrute de hermosos paisajes y alegres sonrisas, sino además, nuestros jóvenes experimentaron la satisfacción de haber completado con entusiasmo uno de los senderos más difíciles y es este deleite el que se imprime en sus mentes y los llena de seguridad en sí mismos, al mismo tiempo que les permite intensificar el deseo de enfrentar nuevos retos en sus vidas.

¡Aquí algunas capturas de esta gran experiencia!

Tomando un descanso para retomar el sendero.

 

Camino hacia el mirador.

 

¡Que vivan nuestros bosques y nuestra juventud!

https://www.hondurastips.hn/2013/12/16/parque-nacional-la-tigra/

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